En la música también está presente la mitología

Fuente: Jot Down

La mitología tiene presencia en todas las artes: arquitectura, escultura, pintura y cine. Pero, la música no iba a ser menos. A continuación, hablamos de algunas canciones que se han basado en la mitología y aún tomado esta temática como inspiración.

Penia era la personificación de la pobreza, así que el día en que los dioses celebraron un festín por el nacimiento de Afrodita/Venus allá fue a mendigar algo. Al llegar vio a la personificación de la oportunidad, Poros, durmiendo en los jardines de Zeus y sin pedirle consentimiento decidió tener un hijo con él. Fue de tal forma concebido el Amor, o Eros. Más adelante para los romanos pasó a llamarse Cupido y su genealogía también sufrió algún cambio, siendo entonces hijo de Marte y Venus. Pero en lo fundamental siguió siendo el mismo de siempre, al que cientos de canciones le han implorado, dado las gracias o lo han aborrecido con despecho. Esta de 1961 es la más memorable de todas ellas.

A Orfeo le atribuye la leyenda la autoría de una serie de himnos a los dioses entre los que destacaban los dedicados a Dioniso. En nuestra época, figuras como Jim Morrison se han sentido identificadas con Dioniso, el título del álbum El espíritu del vino de Héroes del Silencio era una evidente alusión a él, así como esta canción de Third Eye Blind. Un grupo griego contemporáneo llamado Daemonia Nymphe es el que ha hecho esta versión con la mayor fidelidad histórica posible.

El infierno de los griegos: el inframundo

Fuente: National Geographic

Representación artística del inframundo. Fuente: Pic2me

Las múltiples descripciones del Hades por autores antiguos y modernos permiten representar el desolador paisaje del infierno de los griegos, repleto de lugares horrendos. Tras entrar por cualquiera de las bocas del infierno existentes, el difunto se dirigía a la orilla del Estige, el río que rodea el inframundo y que cruzaba a bordo de la barca de Caronte. En la otra ribera, el alma se encontraba con el guardián Cerbero y con los tres jueces del inframundo.

Los autores explican que en su penar por el Hades las almas encuentran tres ríos: el Aqueronte o río de la aflicción, el Flegetonte o río ardiente y el Cocito, el río de los lamentos. Las almas de los justos van a parar a lugares felices como los Campos Elíseos o las Islas de los Bienaventurados. Los iniciados en los misterios, que a veces se hacían enterrar con instrucciones para emprender su viaje, se aseguraban la llegada sin problemas a los Campos Elíseos invocando el poderoso nombre de Deméter, Orfeo o Dioniso. Por último estaba el Tártaro, lugar de tormento eterno donde iban a parar los condenados.

Era costumbre colocar en la boca del difunto una moneda para pagar el viaje a Caronte. Si el alma no disponía de moneda, se veía obligada a vagar durante cien años por las orillas del Estige hasta que el barquero accedía a llevarla gratis. Los tres grandes jueces del inframundo son: Minos, Radamantis y Éaco.

Mito que explica la fundación de Tebas

Fuente: Portal Clásico

Ruinas de Tebas, Grecia.

La actual ciudad de Θήβα, antigua Θῆβαι, es una modesta ciudad griega, cuyas excavaciones arqueológicas han desvelado los restos del palacio micénico más antiguo conocido hasta ahora: ni más ni menos que del siglo XV a.C.. Su fundación es, según la mitología, responsabilidad directa del fenicio Cadmo quien, además de levantar la ciudad, habría traído el alfabeto fenicio de su lugar de origen. Cadmo era hijo de Agénor, nieto de Poseidón, y hermano de Fénix, Cílix y Europa. Cuando el enamoramiento del lascivo Zeus hizo que, convertido en toro, raptara a la inocente Europa, Agénor, rey en la zona sur de la región que conocemos como Fenicia, mandó a sus hijos y a la madre de éstos en busca de su querida hija, advirtiéndoles de que su fracaso implicaría el destierro.

La comitiva partió hacia el norte y, a medida que sus miembros iban viendo truncadas sus esperanzas, iban abandonando y, el grupo, menguando. De esta manera, Fénix fundó, en primer lugar, Fenicia y Cílix abandonó en el lugar en el que se construiría Cilicia. Pero Cadmo resistía, puesto que tenía la intención de consultar al oráculo de Delfos. Una vez que llegó a la ciudad y pudo consultar al oráculo sobre su porvenir, éste le sugirió que buscara una vaca en cuya cabeza viera la señal de la luna, que la siguiera y que residiera por siempre en el lugar en el que ésta se posara, puesto que ése sería su nuevo hogar.

Ante estas misteriosas palabras, Cadmo siguió su camino con resignación, hasta que avistó al animal que coincidía con la descripción dada, de modo que siguió a la bestia hasta que ésta se posó. En ese lugar fue fundada Cadmea, primer nombre de la ciudad que más tarde sería llamada Tebas.

Tiempo más tarde nacería Layo, descendiente de Cadmo, y de éste Edipo. Edipo de Tebas fue abandonado por su padre por miedo a la resolución del oráculo de Apolo, el mismo que consultara varias generaciones antes también su bisabuelo Cadmo. El oráculo le había prometido parricidio e incesto para el hijo que engendrara. El resultado es bien conocido. Tras la realización del oráculo, Edipo se arrancaría los ojos y perpetuaría la maldición que sobre su estirpe cayera en el pasado.

Circe: una serie de HBO sobre mitología griega

Fuente: Portal Clásico

Tras el polémico y muy comentado final de “Juego de tronos”, HBO busca la que será su nuevo éxito internacional para competir con otras plataformas como Netflix, Amazon o la que lanzará Disney en los próximos meses. Los responsables de esta empresa estadounidense han demostrado una gran habilidad para estar a la altura de los retos (basta ver la acogida de su nueva serie “Chernobyl”) y en esta ocasión han decido apostar por pescar en uno de los mares más ricos en historias de la tradición occidental: la mitología griega.

El personaje que HBO ha elegido para dar cuerpo a su nueva serie es Circe, la hechicera inmortalizada por Homero en los versos de su “Odisea” allá por el siglo VIII a.C. Circe es sin duda uno de los personajes más sugerentes de la literatura occidental. Una mujer fuerte e independiente, con amplios conocimientos de magia y hechicería, que convierte a los hombres de Odiseo en animales antes de caer derrotada por el héroe.

Los guionistas Rick Jaffa y Amanda Silver serán los responsables de adaptar la novela de Madeline Miller, un éxito internacional que ha llevado el personaje de Circe a millones de lectores en todo el mundo. La serie tendrá ocho episodios, y se desconoce si hay intención de alargarla más allá de una primera temporada.

Sirenas de la Mitología Griega: Cómo los Héroes Resistían a la Tentación de su Canto Arrebatador

Fuente: Ancient Origins

‘Ulises y las sirenas’, óleo pintado en 1891 por John William Waterhouse.

Las sirenas son un tipo de criatura que encontramos en la antigua mitología griega. Las sirenas eran conocidas por seducir a los marineros con sus dulces voces, y al actuar así, los arrastraban hacia la muerte. Probablemente una de las referencias más famosas relacionadas con las sirenas es la que nos llega de la Odisea de Homero.

Una de las historias más famosas sobre sirenas la encontramos en la Odisea de Homero. En esta obra de la literatura antigua podemos leer que las sirenas viven en una isla cercana a Escila y Caridbis, y de hecho Circe ya había advertido al héroe Odiseo sobre ellas. A fin de impedir que sus hombres fueran seducidos por el canto de las sirenas, Odiseo hizo que se taparan los oídos con cera. Al desear el héroe escuchar el canto de las sirenas, ordenó a sus hombres que le ataran fuertemente al mástil de su embarcación. Mientras navegaba el barco de Odiseo y sus hombres junto a la isla que habitaban las sirenas, la tripulación no fue afectada por su canto al no poder oírlo. En cuanto a Odiseo, él si escuchó el canto de las sirenas, pero pudo vivir para contarlo al encontrarse amarrado al mástil.

Otro mito en el que aparecen las sirenas es el de Jasón y los Argonautas. Al igual que Odiseo, Jasón y sus hombres debían navegar junto a la isla de las sirenas. Afortunadamente para los argonautas, tenían con ellos a Orfeo, el legendario músico. Cuando las sirenas entonaron su canto con la intención de seducir a los argonautas, Orfeo interpretó una melodía con su lira. La música de Orfeo eclipsó las voces de las sirenas, con lo que los argonautas pudieron superar la isla de las sirenas de forma segura. Solo uno de los argonautas, Butes, cayó bajo el encanto de las sirenas y saltó por la borda para nadar hasta ellas. Afortunadamente para él fue salvado por Afrodita, quien le rescató del mar y le llevó hasta Lilibeo.

Micenas, un lugar mitológico que que puedes visitar

Puerta de los leones en Micenas

Micenas es un yacimiento arqueológico situado en la península del Peloponeso. Se ha utilizado el nombre de Micenas para nombrar al periodo de historia griega comprendido entre el 1600 y el 1100 a.C. El yacimiento arqueológico está situado a 90 km al sudoeste de Atenas. Entre sus restos más visibles se cuentan los muros ciclópeos de las ruinas de la acrópolis y las construcciones funerarias, como el llamado Tesoro de Atreo.

Según la mitología griega, Micenas fue fundada por Perseo, a continuación de la muerte accidental de Acrisio, rey de Argos. Cuando la ciudad le retornó legítimamente, Perseo prefirió cederla a Megapentes, sobrino del difunto, y partió a fundar una nueva ciudad, que llamó «Micenas», en alusión al pomo de su espada o al hongo que encontró en el lugar​. Las tradiciones concurrentes recuerdan una Micenas hija de Ínaco o incluso de Miceneo, nieto de Foroneo.

Micenas era el reino del héroe homérico Agamenón, jefe de los aqueos durante la Guerra de Troya. Homero la describe como querida de Hera y «rica en oro». La riqueza de la ciudad era proverbial en la Antigüedad.

Las nueve musas de la mitología griega

Fuente: Lifeder.com

Atenea junto a las nueve musas, de Frans Floris (c. 1560)

Las musas griegas eran unas de las divinidades que abundaban en la Antigua Grecia y que tenían menos poder que los dioses del Olimpo. Se trata de jóvenes doncellas que han sido inspiración de distintos creadores durante siglos.

Según la mitología griega, las Musas son las nueve hijas de Zeus y de Mnemósine. Éstas fueron engendradas, según el mito, en nueve noches consecutivas. En Teogonía, Hesíodo relata cómo gracias a la presencia de las nueve musas, él se convirtió en poeta. Así, en su poesía describe el origen y las particularidades de cada musa que compone la tradición griega.

Dada su vinculación con la música, la tradición afirma que las nueve musas formaban parte del séquito de Apolo (dios de la música) y que con frecuencia se presentan en las fiestas de los dioses a entonar distintos cánticos. Su primer canto fue para rendir honores a los dioses cuando en una trascendental batalla vencieron a los titanes.

También se dice en la mitología que las musas son las acompañantes de los reyes, pues son ellas quienes les brindan la inspiración que necesitan los mandatarios para que sus discursos tengan las palabras precisas, así como para que puedan tener la lucidez necesaria para ejercer sus funciones de gobierno y beneficiar a sus pueblos. Las nueve musas que recoge la tradición de Hesíodo son: Calíope, Clío, Euterpe, Erató, Melpóneme, Polimnia, Talia, Terpsícore y Urania.

Odín, rey de los dioses en la mitología nórdica

Fuente: BBC Mundo

Con algunas variantes, las culturas del norte de Europa, Escandinavia, las islas británicas y las del mar del Norte, compartían una mitología de dioses guerreros y criaturas fantásticas en pugna constante. El amplio panteón de los dioses nórdicos era para esas culturas la encarnación de las fuerzas de la naturaleza y la revelación de los misterios de la existencia. Inclusive, hay cierto sincretismo con otras creencias.

Odin, conocido como Wotan en alemán y Woden en inglés arcaico, es el dios de todos los dioses en la mitología nórdica. Fuente: Getty Images

Odín era el Dios de todos los dioses y reinaba desde Valhalla, el majestuoso salón de las deidades. Como muchos otros dioses, Odín estaba dotado de varios poderes. Era el Dios de la guerra, de la poesía, la sabiduría y la muerte. Al igual que su par griego Zeus, Odín era capaz de cambiar de figura pero, al contrario de Zeus que lo hacía para seducir mujeres y hombres, lo hacía para ganar sabiduría.

Su sed de conocimiento lo lleva a hacer sacrificios, incluyendo la pérdida de un ojo, pero su esfuerzo resultó en la inspiración de todos los poetas. En la mitología germana se le conoce como Wotan, nombre que se transformó en Woden en inglés arcaico. De ahí viene la palabra Wednesday, miércoles en inglés, el día del Dios supremo.