El infierno de los griegos: el inframundo

Fuente: National Geographic

Representación artística del inframundo. Fuente: Pic2me

Las múltiples descripciones del Hades por autores antiguos y modernos permiten representar el desolador paisaje del infierno de los griegos, repleto de lugares horrendos. Tras entrar por cualquiera de las bocas del infierno existentes, el difunto se dirigía a la orilla del Estige, el río que rodea el inframundo y que cruzaba a bordo de la barca de Caronte. En la otra ribera, el alma se encontraba con el guardián Cerbero y con los tres jueces del inframundo.

Los autores explican que en su penar por el Hades las almas encuentran tres ríos: el Aqueronte o río de la aflicción, el Flegetonte o río ardiente y el Cocito, el río de los lamentos. Las almas de los justos van a parar a lugares felices como los Campos Elíseos o las Islas de los Bienaventurados. Los iniciados en los misterios, que a veces se hacían enterrar con instrucciones para emprender su viaje, se aseguraban la llegada sin problemas a los Campos Elíseos invocando el poderoso nombre de Deméter, Orfeo o Dioniso. Por último estaba el Tártaro, lugar de tormento eterno donde iban a parar los condenados.

Era costumbre colocar en la boca del difunto una moneda para pagar el viaje a Caronte. Si el alma no disponía de moneda, se veía obligada a vagar durante cien años por las orillas del Estige hasta que el barquero accedía a llevarla gratis. Los tres grandes jueces del inframundo son: Minos, Radamantis y Éaco.

Micenas, un lugar mitológico que que puedes visitar

Puerta de los leones en Micenas

Micenas es un yacimiento arqueológico situado en la península del Peloponeso. Se ha utilizado el nombre de Micenas para nombrar al periodo de historia griega comprendido entre el 1600 y el 1100 a.C. El yacimiento arqueológico está situado a 90 km al sudoeste de Atenas. Entre sus restos más visibles se cuentan los muros ciclópeos de las ruinas de la acrópolis y las construcciones funerarias, como el llamado Tesoro de Atreo.

Según la mitología griega, Micenas fue fundada por Perseo, a continuación de la muerte accidental de Acrisio, rey de Argos. Cuando la ciudad le retornó legítimamente, Perseo prefirió cederla a Megapentes, sobrino del difunto, y partió a fundar una nueva ciudad, que llamó «Micenas», en alusión al pomo de su espada o al hongo que encontró en el lugar​. Las tradiciones concurrentes recuerdan una Micenas hija de Ínaco o incluso de Miceneo, nieto de Foroneo.

Micenas era el reino del héroe homérico Agamenón, jefe de los aqueos durante la Guerra de Troya. Homero la describe como querida de Hera y «rica en oro». La riqueza de la ciudad era proverbial en la Antigüedad.