Fuente: BBC Mundo
Con algunas variantes, las culturas del norte de Europa, Escandinavia, las islas británicas y las del mar del Norte, compartían una mitología de dioses guerreros y criaturas fantásticas en pugna constante. El amplio panteón de los dioses nórdicos era para esas culturas la encarnación de las fuerzas de la naturaleza y la revelación de los misterios de la existencia. Inclusive, hay cierto sincretismo con otras creencias.

Odín era el Dios de todos los dioses y reinaba desde Valhalla, el majestuoso salón de las deidades. Como muchos otros dioses, Odín estaba dotado de varios poderes. Era el Dios de la guerra, de la poesía, la sabiduría y la muerte. Al igual que su par griego Zeus, Odín era capaz de cambiar de figura pero, al contrario de Zeus que lo hacía para seducir mujeres y hombres, lo hacía para ganar sabiduría.
Su sed de conocimiento lo lleva a hacer sacrificios, incluyendo la pérdida de un ojo, pero su esfuerzo resultó en la inspiración de todos los poetas. En la mitología germana se le conoce como Wotan, nombre que se transformó en Woden en inglés arcaico. De ahí viene la palabra Wednesday, miércoles en inglés, el día del Dios supremo.